REVOLUCIÓN POLÍTICO - SOCIAL FRANCESA
Luis XVI había llegado al trono de Francia en 1774. Casado con María Antonieta, se dijo de él que fue: concienzudo, trabajador, atento, bien intencionado, etc.…, pero que no supo estar a la altura de las circunstancias que le tocaron vivir, en especial por su falta de carácter.
Una de las notas típicas de su reinado fue mantener el antiguo régimen, esto es, la estructura política y social de Francia sobre la base de que el rey era la cabeza de la sociedad en ejercicio de una monarquía absolutista, acompañado por sus cortesanos y amigos. La estructura social la componían dos clases bien definidas: los privilegiados, que estaban exentos del pago de impuestos y comprendían a la nobleza y el clero (alto y bajo) y los no privilegiados, sobre los que recaía el pago de los impuestos y entre los cuales estaban los legistas, la burguesía, los campesinos y la incipiente clase obrera, que fueron quienes más se destacaron en la lucha por la igualdad. A estos se los llamó “Tercer Estado”.
Los tres órdenes que componían este régimen -clero, nobleza y tercer estado- para 1789 se encontraban en franca decadencia, porque no cumplían con las obligaciones y responsabilidades dentro de la sociedad de la cual formaban parte, es decir que habían perdido los objetivos y la razón de ser de casa una.
Esto determino que el rey se viera en la necesidad de realizar reformas que ya habían sido notadas por Luis XV, quien en su momento careció de la voluntad necesaria para iniciar eso cambios fundamentales que las circunstancias exigían.
La necesidad de estos cambios se había fundamentalmente a la crisis de la monarquía, la mala administración de la economía y el relajo moral en el que había caído, provoco el surgimiento de dos clases de enemigos:
· Los que no querían los cambios porque su deseo era controlar al rey para no perder los privilegios que gozaban, y
· Los que, influidos por las ideas de los filósofos y los enciclopedistas exigían reformas radicales, que consistían en oponer al absolutismo la división de poderes y al derecho Divino, la soberanía popular.
Muchos autores sostiene que la situación económica del estado francés en la época previa a la revolución era desastrosa y que ello motivo el levantamiento contra el rey. Lo cierto es que Francia era un estado pobre en un país rico y que la situación económica era bastante buena. En primer lugar porque las sucesivas cosechas de trigo a comienzos de la década del 80 habían sido abundantes, y que solo durante 1787 y 1788 disminuyeron. Esto provoco la suba del precio del pan, entre otras cosas. Por otro lado, porque el verdadero problema fue financiero y no económico, ya que los sucesivos ministros, Turgot, Malesherbes, entre otros, recurrieron a empréstitos en vez de a las inversiones. Por ello va a decir Bainville: “La prosperidad era grande bajos el reinado de Luis XVI. Jamás el comercio había estado más floreciente, la burguesía más rica. Había mucho dinero en el país. Por mas considerable que fuese, el déficit podría ser colmado con un mejor rendimiento del los impuestos.
Pero los ministros de Luis XVI no advirtieron esto, por lo que la crisis financiera hizo que el estado se endeudara. Por ello, el ministro Necker, que recurrió a solicitar préstamos en vez de hacer rendir los impuestos, fue bastante popular entre las clases burguesas pero su política trajo consecuencias nefastas. Él fue quien aconsejo al rey, ante la crisis de 1788, a convocar a los Estado Generales, que serian al poco tiempo el germen de la Revolución. Su objetivo era evitar lo que muchos pensaban: solo la supresión de los privilegios fiscales de la Nobleza y el Clero evitarían la bancarrota. Necker estaba convencido de que de esta manera solucionaría la crisis y controlaría a la Monarquía.
Sus causas: Los hechos que se desarrollaron durante la Revolución fueron la consecuencia de múltiples causas que, para su mejor comprensión, podemos agruparlos en dos tipos: las remotas y las próximas.
LAS REMOTAS:
· La rebelión protestante: había debilitado el concepto de autoridad sostenido en los principios cristianos.
· La creciente influencia de los pensadores racionalistas y enciclopedistas: por ejemplo Rousseau o Voltaire, entre otros, que en la misma forma, iban abandonado los fundamentos de la filosofía cristiana, creando nuevas construcciones racionales en donde apoyar los pilares de la nueva sociedad que se venía perfilando.
· La acción de la burguesía: esta tomaría una importancia clave en los sucesos que siguen, inspirada por las nuevas ideas y habiéndose hecho poderosa económicamente, quería ocupar el espacio de poder político que tal circunstancia le daba.
LAS PRÓXIMAS:
· La transformación de la monarquía absolutista en constitucional: la influencia de la burguesía era cada vez mayor sobre el rey y se manifestaba a favor de una constitución que limitase el poder del monarca. De esta surgiría la asamblea que representase la voluntad del pueblo, para lo cual era necesario el cambio de la legislación y de las costumbres.
· La destrucción del antiguo régimen: que consistía en la abolición de los privilegios de la nobleza y del clero.
· El reparto equitativo de los impuestos: fundamentalmente porque estos recaían sobre la burguesía, los artesanos y los campesinos.
La revolución: Etapa de La Monarquía Constitucional.
Uno de los primeros síntomas de la revolución fue sin duda el edicto de 1781 por el cual la “nobleza de la espada” impone al rey la “reacción nobiliaria”. Esta consistía en no permitir por meritos militares ni promoción parlamentaria el ingreso a esta clase social, es decir, se exigía ser ciento por ciento noble. Esto provoco la reacción de la burguesía, llamada nobleza del vestido, que comienza a imponer un nuevo tipo de sociedad basada en el consenso, o sea, en la opinión de la mayoría. Aquí se vislumbra la influencia de algunos de los pensadores mencionados, especialmente de Rousseau.
Es así como el rey, al querer mantenerse en su absolutismo, comienza a ganarse enemigos, no solo entre aristócratas que no quieren cambios para seguir manejando a la monarquía, sino también entre los patriotas que exigen urgentes modificaciones políticas.
A esta crisis social y política, se le suma la crisis económica que los ministros no saben resolver. Necker, apoyado por la burguesía, va a plantear que la única forma de solución es la supresión de los privilegios de la nobleza y del clero. Por eso no solo aconseja el llamado a los Estados Generales que no se reunían desde 1644 sino que, además, le pedirá al rey que duplique los miembros del Tercer Estado. Recordemos, asimismo, que Francia había colaborado con los revolucionarios americanos que lograron la independencia y eso había costado grandes sumas de dinero que debían restituirse a sus acreedores, cuestión que agravaba el contexto financiero.
Como vemos, la situación no era la mejor y tanto los nobles como el clero no toleraría pacíficamente las reformas que vendrían en ese sentido, sin perjuicio de lo cual aceptaron la convocatoria convencidos de que dominarían en las votaciones al Tercer Estado e impondrían de esta manera su política.
Los estados generales eran la asamblea compuesta por la nobleza, el clero y el tercer estado, donde cada uno de estos estamentos se encontraba representado por la misma cantidad de miembros y votaban las cuestiones que se le planteaba por clase.
En agosto de 1788, Luis XVI anuncia la convocatoria a los estados generales para mayo de 1789 en Versalles. Inmediatamente después se comienza a realizar las elecciones, donde se manifiestan claramente dos tendencias. Por un lado, los que sostienen la idea de igual cantidad de diputados por cada orden y la deliberación y votación separada, con el objeto de controlar al rey y prohibir los cambios que se venían. Por el otro, quienes no solo propulsaban los cambios sino que exigían la duplicación del tercer estado, discusión en común y voto por cabeza y las deliberaciones en común.
Así las cosas, el 17 de julio el tercer estado proclama la Asamblea Nacional y se adjudica la potestad de decir el impuesto. El 19 de junio, el bajo clero se une al tercer estado y reunidos en la cancha del juego de pelota, juran no disolverse hasta que se dicte una constitución. El rey hizo el intento de oponerse a la proclamación de la asamblea pero fracaso.
El 9 de julio la Asamblea Nacional se transforma en Asamblea Nacional Constituyente y se aboca a realizar una constitución que cambiara definitivamente el régimen de gobierno, desapareciendo en consecuencia los estados generales. Triunfa de esta manera la idea de la mayoría y en delante, la autoridad del rey no vendrá de Dios sino del pueblo.
Sin embargo, el rey no entregara el poder tan fácilmente y envía a la guardia nacional a reprimir a los exaltados. La nación, para demostrar su poder, se hace fuerte y los revolucionarios armados toman la Bastilla en la famosa jornada del 14 de julio, no para liberar a presos sino para obtener pólvora, quedando dicha fecha como símbolo de la revolución. Este hecho puntual toma importancia porque entre otras cosas marca el fin del “antiguo régimen”, que vera su definitiva destrucción durante la jornada del 4 de agosto en la que quedaban abolidos para siempre los privilegios, imponiendo de esta manera el principio de igualdad por el que tanto se había luchado.
Sin embargo, la Revolución no termina aquí. El 26 de agosto se dicta la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, que consagra los principios de igualdad, libertad y fraternidad.
En noviembre de 1789 la Asamblea decide poner a disposición de la nación los bienes del Clero y en octubre de 1790 proclama la llamada “Constitución civil del Clero”, que rompía las relaciones del Estado Francés con la Iglesia de Roma. Proclamaba que, a partir de ella, los sacerdotes debían ser elegidos por el pueblo, los obispos serian uno por cada diócesis y elegido por el estado sin acuerdo de Roma, a la que simplemente se le notificara el nombramiento.
Esta constitución recibió la condena del Papa Pio VI quien la califico de “herética, cismática y sacrílega”. Aconseja al rey a no jurarla, advirtiéndole que podría provocar un cisma y hasta una guerra religiosa. Aduce que ninguna constitución puede cambiar la doctrina y la disciplina de la Iglesia Católica.
En julio de 1791 se dicta la ley de Chapelier, que prohíbe las asociaciones gremiales y el derecho de huelga. Por fin en septiembre de 1791 la Asamblea dicta la Constitución Nacional, estableciendo la Monarquía Constitucional que implicaba la división de poderes, decretando el fin del absolutismo y la consagración del principio de la soberanía popular; esto es el poder del pueblo como fuente y origen no solo de la autoridad sino de los derechos del hombre. El rey vería limitado su poder, a partir de este momento, a la constitución.
LA CONVENCION
En octubre de 1491 la Asamblea Legislativa se enfrenta a una cuestión que será de vital importancia: en el interior del país, la “Contrarrevolución”, encarnada en la población monárquica de mayoría católica, amenazaba con deshacer los cambios revolucionarios. En ese sentido, el 10 de agosto de 1792, los revolucionarios más exaltados asaltan las Tullerias provocando la caída de la monarquía tradicional y presionan para que se convoque a una convención. Dantón será nombrado ministro de justicia y provocara las famosas matanzas de septiembre.
Esta convención nacional constituyente gobernara desde septiembre de 1792 hasta octubre de 1795. Vera tres periodos distintos:
· La convención Girondina inicia su gestión el 21 de septiembre. Se propuso la destrucción de la realeza, ya que, a pesar del apoyo del rey a la constitución Civil del Clero, su intento de fuga en Varennes y la sorpresa de que había sido ayudado por extranjeros provocaron que fuera acusado de traición y se lo sometiera a juicio. Fue sentenciado a muerte y enviado a la “Guillotina”. Además la convención cambio el calendario, siendo 1792 el año I de la república, estableciendo la Constitución del año I que instaura la república como nueva forma de gobierno. De esta manera, surge una nueva forma de gobierno: la democracia, que primero será directa y luego representativa. En abril de 1792 de declaro la guerra a Austria.
· La convención de los montañeses o de los jacobinos: comandados por Robespierre, que gobierna por el lapso de un año. Se caracterizo por la aplicación del “régimen del Terror”. Influido por los clubes, se creó el “Comité de Salud Publica” compuesto de doce miembros, que juzgaba a los sospechosos de ir contra los principios revolucionarios. Este comité aplico incontables sentencias, a través del tribunal del Terror, consistente en la pena de muerte y persiguió a cuanta persona se mostrase contraria a las ideas revolucionarias. Incluso llego a condenar a muchos de sus propios miembros como Danton y Hedert que cayeron en manos de Robespierre. Durante la dictadura de Robespierre las persecuciones fueron incontables y la revolución llego a su punto culminante. Se suprimió el culto católico que fue reemplazado por el de la Diosa Razón y se ordeno la cruenta ofensiva contra los sublevados del interior.
· La reacción termidoriana: Robespierre, sin embargo, gobernó muy poco tiempo, ya que los pocos montañeses que quedaban, iniciaron el 9 de Termidor el tercer periodo de la Convención, que detuvo a Robespierre y luego lo llevo a la guillotina junto con 22 de sus cómplices.
· Este nuevo periodo de la convención se verá caracterizado por la vuelta a las prácticas católicas. Fueron devueltas las iglesias a los refractarios, se permitió el regreso de los monárquicos, se cerraron los clubes tanto jacobinos como cordeleros, se permitió la libertad de cultos y se suprimió definitivamente el comité de salud pública y el tribunal del terror. Los termidorianos dan a Francia la constitución del año III (1795) que suprime el sufragio universal y solo permite el voto a quienes pagan impuestos y a su vez entregara el gobierno a la burguesía representada por el directorio. Durante la época termidoriana, los monárquicos intentaron, alentados por las reformas impuestas, una serie de levantamientos a los que la convención respondió por primera vez, utilizando el ejercito, siendo aplastados definitivamente por Barrás y un general muy joven llamado Napoleón Bonaparte.
El Directorio
Como ya vimos, la Constitución del Año III crea el Directorio. Mantiene la división de poderes, formado por un ejecutivo de cinco miembros.
Por otro lado, el poder legislativo se estructuraba de forma bicameral, compuesto por los Quinientos y el concejo de Ancianos. Estos nombraran a los directores por cinco años, a propuesta de una lista de cincuenta candidatos presentada por los Quinientos. Una de las reformas más importantes que introdujo el Directorio fue el cambio del derecho electoral. Desde el principio de la revolución el sufragio había sido universal, pudiendo votar todos los ciudadanos. A partir de este momento, el voto se hace censitario, es decir que había electores de primer y segundo grado. Los primeros eran ciudadanos mayores de 21 años que pagaban impuestos al estado y que no fueran asalariados; y los segundos eran los mayores de 25 años que contribuían con mayores impuestos.
En el orden político, el Directorio tuvo que enfrentarse a las luchas internas entre los revolucionarios y los monárquicos. Su popularidad fue cayendo cada vez mas debido a la aplicación de medidas que perjudicaban a ambos. Por otro lado, Napoleón Bonaparte realizaba en el exterior campañas exitosas en Italia y en Egipto, que hicieron que su prestigio fuera mayor. Esto motivo que el abate Sièyes, uno de los nuevos directores, iniciara el 18 de Brumario un golpe de estado que estableció el “Consulado”.
Consecuencias:
En el plano político:
Fue el gran triunfo de la burguesía, (que después de una lucha de 200 años logra acceder al poder político). Se elimina el absolutismo monárquico transformándose en un gobierno constitucional. La constitución garantiza la división de poderes dejando para el rey solo el poder ejecutivo.
Los ideales de Libertad e igualdad política, solo fueron para el burgués que tuviese un capital considerable, solo de esta forma pudo garantizar el derecho político. (Cabe preguntarse si no se paso del absolutismo del rey al absolutismo de la burguesía).
En el plano social:
El antiguo régimen político – social, que previo a la revolución estaba en crisis, cayó definitivamente. Los nobles y el alto clero pierden sus privilegios y la burguesía es la que protagoniza un marcado ascenso social. Pero lo que la revolución no logro fue reemplazar el antiguo régimen por un nuevo orden social y la sociedad francesa experimentara un nuevo “desorden” que dejara excluido y desprotegido al campesino y al obrero. Así podemos afirmar que esta revolución solo aseguro el lugar social de la burguesía como lo demuestra la lectura de los derechos del hombre y del ciudadano. Eso nos lleva a pensar que el lema de la revolución “Libertad, Igualdad y Fraternidad” fueron algo falaces ya que estos ideales solo se defendieron y lograron para la burguesía.
En el plano cultural:
Se socaban las raíces de la Cultura Occidental en Francia” y en toda Europa, asestándole un duro golpe a la realidad político – social de la cristiandad. Los cambios políticos y sociales marcan claramente el triunfo de la IDEOLOGIA LIBERAL que impondrá un acendrado individualismo en la sociedad y en las naciones.
Como contrapartida y reacción, esta revolución será también de la ideología socialista que buscara oponerse al liberalismo pero reconociendo solo los derechos sociales por encima de los derechos individuales del hombre.
Así podemos afirmar que: esta revolución es netamente burguesa e ilustrada, pensada solo al servicio de intereses políticos y económicos burgueses y que buscará debilitar la fe católica y el orden social cristiano, que durante 1000 años habían caracterizado a Francia y Europa.
Que impuestos pagaban los del tercer estado?
ResponderEliminar