miércoles, 24 de octubre de 2012

LA GUERRA: "Resumen"


CRUCE DE LOS ANDES Y PERSONALIDAD DE SAN MARTÍN


SAN MARTÍN EN AMÉRICA

José de San Martín
A fines de ese mismo año de 1811 José de San Martín está en Londres. Ha quedado tras de sí sus naves; se ha liberado de toda obligación con el ejército español y con España. Va a convertirse en caudillo de lejanas y jóvenes naciones, en Libertador de un continente; por el momento, sin embargo, es sólo un conspirador oscuro en una ciudad extranjera. En Londres entra en relación con los venezolanos Luis López Méndez y Andrés Bello, el mexicano Servando Teresa Mier, los argentinos Carlos Alvear y Matías Zapiola. Estos le acompañan en su regreso al país de su nacimiento: el 9 de Marzo de 1812 desembarcan juntos en la ciudad de Buenos Aires.

La Revolución americana reconoce inmediatamente a San Martín su grado de Teniente Coronel y le confía, para empezar, la misión de organizar un escuadrón de caballería, el de los que luego han de ser famosos granaderos a caballo, los que escribirán con sus hazañas la verdadera epopeya de la Independencia americana, el cuerpo que recorrerá triunfalmente toda América, desde el Plata al Chimborazo, el que dará más ilustres jefes al ejército argentino. Antes de que esto llegue, la, misión de San Martín se extiende ya a la formación de un verdadero ejército, organizado, disciplinado, armado. El primer verdadero ejército de la libertad americana es, indiscutiblemente, obra de San Martín, desde ese primer día. Lo que resulta tanto más maravilloso si se piensa que él era, en su propia patria, un recién llegado, un perfecto desconocido, sin parientes ni amigos. ¿Cuáles eran, entonces, sus credenciales para la espinosa y difícil misión que se le confiaba? Sin duda, las de sus propias virtudes, las que le acompañaron toda la vida, como señala Ballesteros y Beretta.

“Era sobrio, metódico, paciente, sereno, lleno de calma y ecuanimidad - explica este insigne historiador -. La austeridad, la nobleza de intenciones, la pureza de los principios, el desinterés, la abnegación, y otras mil más pequeñas cualidades completan la figura eminente de este caudillo de la Revolución americana. Organizador por excelencia, no descuida los detalles, siquiera los más pequeños; minucioso y precavido, fraguaba los proyectos lentamente, preparaba los medios con tenacidad y sin desmayo, y preveía los efectos a larga fecha” (Historia de España – Salvat Editores).

Todas estas cualidades de San Martín se ponen de manifiesto por vez primera en el combate de San Lorenzo (3 de Febrero de 1813), trabado cerca del monasterio de este nombre, situado en la orilla izquierda del Paraná. En ese lugar de San Lorenzo reciben su bautismo de sangre y fuego los granaderos de San Martín. Es la primera victoria del hijo de América en tierra americana. Nombrado Coronel Mayor, en premio a ella, San Martín es destinado al mando del ejército del Alto Perú. Es una tarea titánica; el país es vastísimo; el ejército todavía pequeño e inconexo, aún no bien disciplinado; las comunicaciones difíciles, cuando no imposibles. Ante la evidencia de que la ruta del Alto Perú es impracticable, San Martín concibe la osada idea de atravesar la Cordillera de los Andes, libertar ci Chile e invadir el Perú por vía marítima. No se trata ya de emancipar a una sola nación, sino a todas sus hermanas; literalmente, a un mundo.

La decisión de San Martin

Es preciso adoptar tácticas nuevas, distintas y más vastas. San Martín escribe, por aquellos días, a un amigo suyo, Nicolás Rodríguez Peña: “La patria no hará camino por este lado del Norte, como no sea en una guerra puramente defensiva. Ya le he dicho a usted mi secreto. Un ejército pequeño y bien disciplinado en Mendoza para pasar a Chile y acabar allí con los godos, apoyando un gobierno de amigos sólidos para acabar con la anarquía que en todo el país reina. Aliando las fuerzas pasaremos por el mar a tomar Lima. Ese es el camino y no este que ahora se sigue, mi amigo. Convénzase usted de que, hasta que no estemos sobre Lima, la guerra no acabará”. (Tucumán, 12 de Abril de 1814).

Estas palabras habían de ser proféticas. Nada, sin embargo, parece darles base. La situación del país - de los países - es verdaderamente crítica. Nombrado Gobernador intendente de la provincia de Cuyo (agosto de 1814), se instala San Martín en Mendoza, donde empieza a reunir a los llaneros, al objeto de formar ese ejército autóctono de liberación con el que sueña. Mejora la administración civil de la provincia, se hace querer de cuantos le rodean; la gentes del llano, al conjuro de su influencia, aportan a la causa de la libertad hombres, ganados y tesoros. Mas ¿es posible que, ni aun con todo esto, llegue a realizarse esa loca empresa de cruzar los Andes? Los políticos de Buenos Aires se asustan o escandalizan ante la magnitud de la tarea. Pero cuando Alvear destituye a San Martín de su cargo de Gobernador, el Cabildo y su pueblo se niegan resueltamente a recibir al substituto y San Martín es confirmado en su cargo.

Hasta 1816 permanece en Mendoza, realizando una labor agotadora, minuciosa, indescriptible. En el campamento del Plumerillo, bajo la hábil dirección de fray Luis Beltrán, se funden cañones, fusiles, espadas. Los propietarios de la provincia de Cuyo ceden sus esclavos a San Martín para que vayan a engrosar el ejército expedicionario; los indios pehuenches prestan su colaboración al futuro libertador. En algunas regiones de Chile aparecen partidas insurgentes. En la tropa improvisada de San Martín, al lado del abogado marcha el pastor de ovejas.

EL PASO DE LOS ANDES

Esta abigarrada tropa alcanza, en Septiembre de 1816, los 2.000 hombres; a fines de año se ha duplicado. Tiene por estandarte el azul y el blanco de la Virgen del Carmen; al mando de San Martín, cuenta con aguerridos oficiales. ¿Para qué aguardar más? San Martín tiene, de nuevo, la intuición de su destino, la sensación de que la hora ha llegado al fin.

En el mes de Enero de 1817 se emprende la pasmosa aventura, y el ejército inicia su marcha para atravesar la cordillera. San Martín lo ha divido en tres cuerpos, que por diversas gargantas han de cruzar los Andes. Con precisión matemática se realizan las sabias combinaciones estratégicas que darán por resultado la liberación de Chile. ¿Qué importan los rigores de la temperatura invernal en aquellas profundísimas gargantas, qué la fatiga, la enfermedad ni el hambre? Las tres columnas avanzan, día y noche, hacia su osado objetivo; no faltan escaramuzas en la ruta, pero la táctica despegada por San Martín en el famoso “paso” será elogiada por todas las escuelas militares del mundo y su figura será siempre evocada.

El más grave tropiezo lo encuentran los expedicionarios a mediados de Febrero en la cuesta de Chacabuco. En el camino de Aconcagua cierran el paso al ejército de San Martín unos 2.000 realistas al mando del Brigadier Maroto. Mas San Martín conoce a tiempo la posición del enemigo y planea, con precisión certera, un ataque simultáneo de flanco y de frente. Entablado el combate el 12 de Febrero, los realistas se mantienen firmes, resistiendo con entereza los embates de las tropas libertadoras. El valor derrochado por uno y otro adversario prolonga la lucha, mas, finalmente, el citado ataque de flanco obliga a los realistas a ceder el campo.

Maroto retrocede hasta Santiago; los restos de su ejército capitulan en la hacienda de Chacabuco. Las tropas expedicionarias continúan su marcha victoriosa hacia la capital y, como final del parte que ponía feliz remate a tan señalada jornada, escribe San Martín las siguientes memorables palabras: “Al ejército de los Andes queda para siempre la gloria de decir: en veinticuatro días hemos hecho la campaña, pasamos las cordilleras mas elevadas del Globo y dimos la libertad a Chile.”
            
            Llegado el ejército vencedor a la capital, el cabildo abierto de Santiago proclama Dictador Supremo del territorio al General San Martín. Pero él no acepta.

RENUNCIAMIENTOS

Toda la existencia de José de San Martín es un constante tira y afloja entre el impulso y el renunciamiento. Donde el peligro, la dificultad, la necesidad le impulsan a avanzar, a vencer, el objetivo conseguido, la victoria alcanzada, el provecho próximo y la gloria al alcance de la mano le dejan frío, indiferente y le inclinan a renunciar olímpicamente. La renunciación parece el lujo supremo de este espíritu selecto, siempre tan rico en el dar como parco en el pedir. Por otra parte, su existencia se ciñe a la sencillez más absoluta y austera. He aquí cómo, punto por punto, la describe uno de sus biógrafos más notables.

“Se levanta de madrugada a trabajar hasta el mediodía - dice -; almuerza de pie y su ración consiste en puchero, postres caseros, dos copas de vino y una taza de café; fuma un cigarro negro, al que es muy aficionado; duerme una breve siesta bajo el corredor de su casa, sobre cuero crudo, porque es muy fresco; se levanta después para seguir trabajando hasta la noche, en que su cena es frugal. Durante la jornada conversa y escribe; revisa hombres y animales; inquiere armas, provisiones y utensilios en el campamento; sale, a veces, por el campo a conocer la tierra y las gentes. En la velada familiar juega una partida de ajedrez y a las diez de la noche se retira a dormir.”

Este cuadro coincide muy bien con la conocida y bellísima semblanza trazada por José Martí, cuando dice: “San Martín, grande y sereno, alto y de tez obscura; de soberanos, penetrantes ojos; de selvoso y negrísimo cabello; la nariz prominente y aguileña; los labios finos, llenos siempre de enérgicas y vívidas palabras; y en su levita azul con charreteras y pantalones de galón de oro, militar imperante, austero y culto, de tan visibles dotes, que con oírle hablar aparecía su superioridad considerable entre, sus contemporáneos, y tan tierno y profundo en sus afectos, que, de ver tan grande hombre, se consolaban los demás de serlo.” Y, sobre todo, cuando añade: “Triunfó sin obstáculo, por el imperio de lo real aquel hombre que se hacía el desayuno por sus propias manos, se sentaba al lado del trabajador, veía porque herrasen la mula con piedad, daba audiencia a las muchas gentes que a verle venían en la cocina - entre puchero y el cigarro negro -, dormía al aire, en un cuero tendido.”

Ejemplos de sus renunciamientos:
  • “En 1812, como jefe del Regimiento de Granaderos a caballo, renunció a la mitad de su escaso emolumento a favor del Estado. Es el principio de una cadena de honor que hoy es orgullo del ejército argentino. 

  • En los comienzos de 1815, el Directorio lo designó General de brigada, en despacho firmado por Alvear. El agraciado declinó el ascenso, expresando en una carta famosa: jamás aceptaré nuevos ascensos. Vencida España, haré dejación de mi empleo para retirarme a pasar mis enfermos días en la soledad”.

  • “En 1816 - continúa la enumeración - renunció a la mitad de su sueldo como Gobernador de Mendoza. En la misma época se negó a aceptar la donación de doscientas cincuenta cuadras que el Cabildo de aquella ciudad hiciera a su hija Mercedes, sugiriendo que se reservasen dichos terrenos para premiar a los oficiales del Ejército de los Andes que se distinguiesen al servicio de la patria.”.

  • “En 1817, después de Chacabuco, San Martín fue elegido para ejercer el gobierno de Chile. Fiel a su norma, declinó el honor. Fue electo, en consecuencia, el General Bernardo O'Higgins como director de su patria.”

MANUEL BELGRANO


LA PERSONALIDAD DE BELGRANO 

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LA GUERRA


MATERIAL PARA AMPLIAR INFORMACIÓN:

LA GUERRA POR LA INDEPENDENCIA

Durante los sucesos políticos producidos por la Revolución de Mayo, los patriotas emprendieron varias campañas militares, que tuvieron como propósito llevar los ideales de la revolución a todos los confines del virreinato del Río de la Plata y por otro lado enfrentar a las fuerzas realistas y evitar su avance.    

 
 






















DESARROLLO DE LA GUERRA EN TODOS SUS FRENTES:

  • ALTO PERÚ 
  • PARAGUAY 
  • BANDA ORIENTAL 



GUERRA POR LA INDEPENDENCIA


ETAPAS GENERALES DE LA GUERRA POR LA INDEPENDENCIA

La Guerra de Independencia de la Argentina o de las Provincias Unidas del Río de la Plata es el conjunto de combates y campañas militares ocurridos en el marco de las guerras de independencia hispanoamericanas en diversos países de América del sur, en los que participaron fuerzas militares de las Provincias Unidas del Río de la Plata, un estado que sucedió al Virreinato del Río de la Plata y que antecedió a la República Argentina.

Los bandos enfrentados suelen ser identificados como patriotas y realistas, ya que se trató de un enfrentamiento entre quienes defendían la independencia de su patria y la creación de los nuevos estados americanos, y aquellos que defendían la continuidad de sus territorios (provincias o reinos) dentro de la monarquía española del rey Fernando VII.

La guerra duró quince años (1810 – 1825) y terminó con la victoria de los independentistas, que lograron consolidar la Independencia de la Argentina y colaboraron en la de otros países de América del Sur. En este periodo podemos distinguir dos etapas.

Ø  Primera Etapa (1810 – 1815)

Las condiciones fueron más favorables a los movimientos emancipadores, pues España estaba ocupada en su propia guerra de liberación contra Francia. Las luchas tenían el carácter de guerras civiles. En América se enfrentaron los fieles al régimen español y los patriotas, partidarios de un sistema independiente.

Ø  Segunda Etapa (1815 - 1825)

Las condiciones a partir de 1815 se hicieron más duras con la caída de Napoleón (invasor de España) y con la restauración de las monarquías europeas. El soberano español, Fernando VII, repuesto en el trono, se propuso firmemente recuperar sus posesiones coloniales para lo cual envió su ejército. La contrarrevolución comenzaba a triunfar en muchos países americanos.   

Se pueden distinguir tres frentes militares principales:

v  El frente oriental o del litoral, sobre los ríos de la cuenca del Plata, que incluye las campañas en el Paraguay, la Banda Oriental, la Mesopotamia argentina y los combates navales en el Río de la Plata y sus afluentes;

v  El frente norte, con enfrentamientos en las provincias del Alto Perú y la Intendencia de Salta del Tucumán;

v  El frente de los Andes, que incluye la acción ofensiva sobre posiciones realistas en Chile, Perú y Ecuador.

martes, 30 de agosto de 2011

PERIODO DE CONFLICTOS

EPOCA DE INTENSOS CONFLICTOS POLITICOS
Desde los primeros gobiernos patrios existieron diferentes opiniones respecto de la organización estatal. Surgieron los partidarios de un gobierno centralizado o unitario, en el que Buenos Aires ejercería la hegemonía, y los partidarios de un gobierno federal o descentralizado, integrado por distintos estados menores o provincias que mantendrían su autonomía. También se pensó en instalar una monarquía constitucional.
Entre 1817 y 1820, después del traslado del congreso de Tucumán a Buenos Aires, la política del Directorio se encamino a concretar el proyecto monárquico: coronar un rey para legitimar la independencia ante el movimiento de restauración europea. La situación internacional era favorable para la instalación de una monarquía: luego de la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena, había restablecido el poder de los reyes. Los partidarios de la monarquía en el Rio de la Plata argumentaban que, para un nuevo Estado surgido de un movimiento revolucionario, era conveniente establecer una monarquía, con lo cual podrían obtener el reconocimiento de las potencias europeas. La instalación de una república, por el contrario, podría ser mal vista en las cortes de Europa, por su vinculación con los ideales de la Revolución Francesa contra la que habían luchado.  
La mayoría de los simpatizantes del proyecto monárquico buscaron el futuro rey entre los miembros de las principales dinastías europeas, aunque se propuso también la coronación de un Inca.
EL FINAL DEL DIRECTORIO.
El director supremo, Juan Martin de Pueyrredón, quería ofrecer un país pacificado al monarca. Por lo tanto, se imponía terminar la Guerra de la Independencia y asegurar la estabilidad.
Durante el transcurso de su gobierno, Pueyrredón dispuso una serie de acciones tendientes al logro de la pacificación:
·         Suspendió el apoyo económico que brindaba al general San Martín para la organización del Ejercito de los Andes.
·         Permitió la ocupación de la Banda Oriental por los Portugueses, sin disponer acciones directas para impedirlo.
·         Ordeno la concentración de los ejércitos nacionales de los Andes y del Alto Perú para reprimir las fuerzas de Artigas en el Litoral.  
Esta política produjo un malestar generalizado tanto en la capital como en el interior.
El coronel Dorrego encabezaba la oposición en la Capital, promoviendo ideas antimonárquicas y federales, lo que le valió el destierro junto con sus seguidores.
En el Interior, con las figuras de Estanislao López, caudillo de Santa Fe y Francisco Ramírez, de Entre Ríos, se encauzan las acciones rebeldes, contrarias a la política del director supremo.
A esta situación se suma la desobediencia de San Martin en el traslado del Ejercito de los Andes al Litoral.
Ante estos hechos, el Directorio perdió progresivamente su reconocimiento como autoridad nacional.
LA CONSTITUCIÓN DE 1819
Trasladado el Congreso Constituyente a Buenos Aires, se aboco a la tarea constitucional. El 22 de abril, la Asamblea Constituyente sanciono la Ley Fundamental. Bajo la influencia del Directorio, la Constitución de 1819 fue preparada para la instalación de una monarquía: en ningún lugar se mencionaba la república como sistema de gobierno.
La carta fundamental organizaba un gobierno unitario o centralista del cual dependían las provincias.
·         Cuando el congreso trato el proyecto referente al poder Ejecutivo, se voto a favor del sistema unipersonal que satisfacía a la tendencia monárquica.
·         El senado seria un cuerpo aristocrático, integrado por hombres distinguidos –civiles, militares, eclesiásticos- , semejante a la cámara de los Lores en Inglaterra.
·         Los diputados de la Cámara de Representantes serian ciudadanos de la clase común, que recuerda a la organización de la Cámara de los Comunes Inglesa.
·         Dice un documento de la época: “Depositante del Poder Ejecutivo en una sola persona, el proyecto apropia a nuestro gobierno la unida, esa cualidad importante de las monarquías”. 
EL PORQUÉ DE SU FRACASO
Los juristas que la redactaron intentaron imponer un una serie de leyes perfectas, que no tenían aplicación en un país convulsionado por las disensiones internas. Como bien se ha dicho “era un traje magnifico, pero equivocado en las medidas e inepto por consiguiente a quien se destinaba.
La constitución de 1819, fue rechazada por su carácter centralista, monárquico y aristocrático. Mientras las provincias se sentían impulsadas por un sentimiento autonomista o federal. 
CONSECUENCIAS:
Las Fuerzas del Litoral, dirigidas por los Caudillos de la región, avanzaron sobre Buenos Aires y se enfrentaron con las tropas del director supremo para impedir la imposición de esta ley centralista. A partir de 1820 se inicio un periodo de gran inestabilidad política en el naciente Estado.  
SECESIÓN DEL AÑO 20
Los ejércitos santafesinos –dirigidos por Estanislao López – y entrerriano –al mando de Francisco Ramírez, lugarteniente de Artigas- se movieron hacia Bueno Aires para enfrentar al Directorio. Recordemos que las provincias de Entre Ríos y Santa fe habían conformado conjuntamente con Artigas lo que llamaron “La Liga de los Pueblos Libres”.
Ante este panorama, Rondeau, director supremo desde mediados de 1819, debió hacer frente a la grave situación:
·         Ordeno al general Belgrano que pusiera al Ejercito del Norte en marcha hacia Buenos Aires. Al llegar a Arequito, los jefes de la columna principal, entre ellos Juan Bautista Bustos, se sublevaron manifestando que el ejército “no quería participar en una guerra civil”.
·         Solicito la presencia del Ejercito de los andes. San Martin desobedeció la orden, tampoco acepto utilizar las fuerzas del ejército para dirimir cuestiones de política interna.
BATALLA DE CEPEDA
El director Rondeau delegó el mando en el alcalde de primer voto Juan Pedro Aguirre, y se puso personalmente al frente del ejercito directorial para enfrentar a López y a Ramírez.
El 1º de febrero de 1820, el ejército bonaerense fue derrotado en las lomas de CEPEDA por los federales.
Los caudillos del Litoral habían Triunfado sobre Buenos Aires, con lo cual ponían punto final al sistema directorial y exigían:
·         Disolución del Congreso y del Directorio.
·         Elección de un gobierno acordado con todas las provincias “para el bien de todos”.
CONSECUENCIAS DE CEPEDA
Cepeda no solo produjo consecuencias en la vida política bonaerense, sino también en el interior. Provoco la independencia de las provincias respecto del gobierno central. El 11 de febrero de 1820 renuncio Rondeau.
El congreso fue disuelto y el Cabildo declaro que “todas las provincias de la Unión están en estado de hacer por sí mismas lo que más convenga a sus intereses y régimen interior”. Las autoridades nacionales habían desaparecido.
EL TRATADO DEL PILAR: “Acuerdo de paz”
El cabildo de Buenos Aires eligió una junta de Representantes para nombrar al gobernador de la provincia. Fue designado Manuel Sarratea, que contaba con la aceptación de los caudillos del Litoral.    
El gobernador Sarratea se reunió en Capilla del Pilar con los caudillos federales a fin de llegar a un acuerdo.
El tratado de paz se firmó el 23 de febrero de 1820 entre las provincias de:
·         Santa Fe. (Estanislao López)
·         Entre Ríos. (Francisco Ramírez)
·         Buenos Aires. (Sarratea) 
En este tratado se establecía que:
·         Afirma que las provincias firmantes, se pronuncian a favor de un sistema federal de gobierno.
·         Se invitaba a las provincias a reunirse en Congreso en la ciudad de San Lorenzo (Santa fe), con el deseo de alejarse de Buenos Aires.
·         Se reconoció la necesidad de un gobierno central.
·         Se declaraba la libre navegación de los ríos, con el fin de impedir que Bueno Aires tuviera el derecho de cerrar los ríos Paraná y Uruguay, lo que implicaba que dicha provincia manejara la economía litoraleña.
·         Exigía el juicio político a la administración directorial.   
El tratado del Pilar es el primer pacto interprovincial que reconoce el sistema federal de gobierno y dio origen a una importante reforma institucional en nuestra historian. De su lectura se deducen claramente los anhelos por organizar todas las provincias en una sola nación sobre el principio de la nacionalidad.
En el Tratado del Pilar, las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, dejan de considerarse como integrantes de la “Liga de los Pueblos Libres”, ya que lo firman a nombre de sus provincias y Artigas, solo era reconocido como “Capitán General de la Banda Oriental” pero no en carácter de “Protector de los pueblo Libres”. En consecuencia –por acción de Ramírez- era despojado de toda autoridad sobre las provincias de Entre Ríos y Santa Fe o Liga de los Pueblos Libres. Si bien el caudillo oriental era invitado a incorporarse a la alianza, se lo desconocía como árbitro y solo llegaría a su poder una copia de lo ya resuelto.  
EL ENFRENTAMIENTO ENTRE RAMÍREZ Y ARTIGAS.
El Tratado del Pilar dejo en evidencia el desplazamiento de Artigas. Ramírez no cumplió con la orden de su jefe: exigir a Buenos Aires la declaración de guerra al Brasil, por la invasión de la Banda Oriental.
Además firmo el pacto como gobernador de la provincia de Entre Ríos y no como comandante general del Arroyo de la china. Desconocía, de este modo, la autoridad de su antiguo jefe. La desobediencia fue el resultado de la derrota sufrida por Artigas frente a los portugueses en Tacuarembó. Esta situación trajo como consecuencia el posterior enfrentamiento entre ambos caudillo. Ramírez logro derrotar a Artigas, quien se exilio en Paraguay hasta su muerte.
De esta forma, el entrerriano domino la Mesopotamia y más tarde fundo “La República de Entre Ríos”. 
EL MOMENTO DE LOS CAUDILLOS
            Después de Cepeda, Buenos Aires dejo de ser capital de un Estado Nacional. En la mayoría de las provincias, los caudillos de la zona, personas influyentes, fueron elegidos como gobernadores. Se habían destacado en la defensa de las fronteras o dirigiendo la lucha por la independencia. Otros fueron importantes hacendados convertidos en comandantes de milicia. Tenían ejercito propio: las “MONTONERAS”. Eran partidarios de las ideas federales: pretendían un gobierno central que respetara la autonomía de las provincias. Es decir, que cada una pudiera elegir a sus propios gobernantes y manejar los recursos económicos de sus territorios. 
Entre los caudillos más representativos, encontramos:
·         Francisco Ramírez. (Entre Ríos). 
·         Estanislao López. (Santa Fe).
·         Juan Bautista Bustos. (Córdoba).
·         Facundo Quiroga. (La Rioja).
·         Manuel Dorrego. (Buenos Aires).
·         Juan Manuel de Rosas. (Buenos Aires).
·         José Gervasio Artigas. (Banda Oriental)
EL PAÍS ENTRE LA CRISIS Y LA ESTABILIDAD (1820 – 1824)
A partir de Cepeda, ya no existe un gobierno nacional y comienza una gran crisis en Buenos Aires. Se multiplican los desordenes y los gobiernadores se suceden sin lograr mantenerse en el cargo: Sarratea, Balcarce, Sarratea nuevamente, Ramos Mejía, Soler y Dorrego. 
GOBIERNO DE MARTIN RODRÍGUEZ.
Ante la inestabilidad política de Buenos Aires, el caudillo de Santa Fe, Estanislao López, invadió nuevamente la provincia. Manuel Dorrego, gobernador de Bueno Aires en aquella circunstancia, se enfrento con las fuerzas del Litoral. A pesar de sus primeras victorias fue derrotado en el Gamoral, el 2 de septiembre de 1820.
La legislatura de Buenos Aires nombró entonces como gobernador a Martín Rodríguez, proclive a un acuerdo con el líder santafesino.
Durante este gobierno, empiezan a producirse una serie de reformas tendientes a posicionar a Buenos Aires como un modelo de administración, una más moderna y con ideas de principios liberales. Fue un breve periodo conocido como la “Feliz experiencia”, una etapa de prosperidad y pacificación para la convulsionada Buenos Aires. Los encargados de llevar adelante estos cambios fueron: Bernardino Rivadavia (Ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores) y Manuel José García (Ministro de Hacienda).
Tales reformas se llevaron a cabo en el ámbito de las libertades políticas, en la garantía de la propiedad privada, en la creación de un puerto que permitiera la incorporación al mercado mundial a través de la venta de materias primas, y en el cercenamiento al poder eclesiástico.
Las ideas, vigentes en la Europa Liberal del momento (siglo XIX), sufrieron en la práctica grandes resistencias y dificultades en su aplicación y despertaron la protesta de los sectores afectados.
Las reformas llevadas adelante se dieron en diferentes ámbitos, por ejemplo: En el ámbito político, en el administrativo, el económico, el educativo y el eclesiástico.  
PRINCIPALES REFORMAS:
·         Creación del banco de descuento: tuvo como objetivos la movilización y la circulación de dinero en metálico. Emitía papel moneda y otorgaba préstamos.
·         Establecimiento del sufragio universal para elección de la “Junta de Representantes”, la cual se convirtió en un parlamento en funcionamiento.
·         La Legislatura aprobó la toma de un empréstito con la Banca Privada de Londres: “La casa Baring Brothers”. El mismo fue por un valor de cinco millones de pesos oro (un millón de Libras Esterlinas). Sus objetivos eran la construcción del puerto de Buenos Aires, la instalación de agua corriente y el establecimiento de colonias en la frontera india.
·         Creación de la Universidad de Buenos Aires.
·         Se dicta la ley de Enfiteusis: esta establecía que el gobierno no podía vender la tierra publica porque había sido dada en garantía del empréstito, pero era necesario hacerla producir, por lo cual puso en práctica el decreto que permitió al Estado arrendar la tierra para su explotación económica. Esta fue sancionada como ley en 1826.
·         Se suprimieron los CABILDOS de Buenos Aires.
·         Se propicio la organización de la Escuela Primaria, teniendo en cuenta el modelo de escuela Ingles y el sistema “Lancasteriano”.
·         Impulso la creación de sociedades científicas y académicas como la de medicina.
·         Se suprimieron algunas órdenes religiosas como los Recoletos y los Mercedarios y se ordeno que sus bienes pasaran al estado.
·         Se abolió el “fuero” eclesiástico o privilegio para los miembros de la Iglesia, de ahora en más, debían ser juzgados en tribunales civiles.
·         Se suprimió el diezmo o impuesto destinado al sostenimiento del culto.
·         Se llevo adelante la aprobación de las leyes sobre inviolabilidad de la Propiedad Privada, la Libertada de Imprenta y la Seguridad Individual.
CARACTERISTICAS DEL EMPRESTITO BARING:
Se pediría un millón de Libras Esterlinas, de los cuales el país solo recibiría un 70%, pero de todas formas se obligaba al Estado a devolver un millón, con los respectivos intereses anuales. El banco Ingles desconfiado de la solvencia de Buenos Aires retiene anticipadamente 130 mil libras, en carácter de anticipo por 2 años de intereses.
Finalmente Buenos Aires solo recibió un total de 570 mil Libras Esterlinas, en espaciadas entregas y una mínima parte en dinero, 57.400 en oro y el resto en bonos a canjear en comercios ingleses establecidos en el Río de la Plata.
Estas condiciones o clausulas terminaron frustrando los propósitos del préstamo, pero no borraron o caducaron las obligaciones de pago, las que recién se pudieron cancelar recién en 1904, después de 80 años y que terminaron significando al país casi 24 millones de pesos nacionales. 
UN NUEVO INTENTO DE ORGANIZACIÓN NACIONAL
Buenos Aires, que había logrado desarmar el Congreso de Córdoba, propone años después la convocatoria a un nuevo congreso según lo establecía el TRATADO DEL CUADRILATERO (Firmado entre Bs. As., Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes). La Asamblea se reuniría en Bs. As. y tendría un doble carácter: Constitucional y Legislativo.
Mientras se organizaba la Asamblea Constituyente, el gobierno de Martin Rodríguez llego a su fin. La junta de Representantes eligió como su sucesor a Gregorio Las Heras, quien asumió como gobernador en 1824. Uno de los ministros de Rodríguez lo acompaño en su gestión, Manuel José García.
EL CONGRESO CONSTOTUYENTE DE 1824
El congreso constituyente fue inaugurado en diciembre de 1824 y comenzó a trabajar en su función legislativa.
LA LEY FUNDAMENTAL
            Francisco Acosta, diputado de Corrientes, presento un proyecto que denomino Ley Fundamental. Su fin era el de establecer un principio provisional que orientase la actividad del Congreso.
La ley fue sancionada el 23 de enero de 1825 y estableció:
·         La vigencia de las instituciones provinciales hasta la promulgación de la Constitución.
·         La constitución sería sometida a estudio en casa provincia y seria promulgada si las provincias manifestaban su aceptación y conformidad.
LA LEY DE PRESIDENCIA:
Ante la inminencia de una guerra con el Brasil, por su ocupación en la Banda Oriental, y por la consecuente necesidad de organizar un ejército nacional, el congreso proyecto la creación de un poder Ejecutivo permanente y nacional. La ley se sancionó a pesar de la oposición de quienes sostenían que la medida violaba la Ley Fundamental.
El 6 de febrero de 1826 fue promulgada la Ley de Presidencia. Se creaba un cargo de presidente de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Su ejercicio duraría el tiempo que estableciera la futura Constitución.
Al día siguiente fue elegido por votación Bernardino Rivadavia, quien se hizo cargo de la Presidencia el 8 de febrero de 1826.   

TENDENCIAS DENTRO DEL PRIMER GOBIERNO PATRIO

TENDENCIAS POLITICAS EN LA REVOLUCION DE MAYO
Constituida la Junta y a poco de iniciada su labor, no tardaron de aparecer serias divergencias entre dos figuras de destacada actuación en el movimiento: Mariano Moreno y Cornelio Saavedra.
En el mes de noviembre de 1810, ya se presentaban definidas las dos facciones en pugna, cuyo antagonismo residía especialmente en el modo de resolver los problemas de gobierno.
Saavedra era un hombre maduro, disciplinado y jerárquico, que acostumbraba elaborar con suma prudencia las decisiones; su temperamento reposado le hacía rechazar toda innovación extrema, tanto en el orden político como en el social.
Por su parte Mariano Moreno era un joven abogado de escasa experiencia política, pero era capaz, apasionado y fogoso. Se inclinaba a resolver con rapidez los problemas más difíciles y utilizaba la pluma con gran destreza para apoyar sus argumentos. 
Los saavedristas se resistían a cambiar profundamente las instituciones y no compartían las nuevas teorías liberales. La generalidad respondía a esta tendencia conservadora, que contaba con el apoyo de las tropas y de una mayoría popular, pues la gente del interior adherían a los principios moderados, valoraban sus tradiciones y su forma de vida.
En grupo de “los morenistas”, hombres ilustrados de la época, partidarios de las nuevas ideas, fueron quienes bregaron por un gobierno liberal basado en el sistema democrático y republicano. Este sector había nacido en Buenos Aires y pretendía imponer a las provincias las teorías que entonces circulaban por Europa. Buscaban una Europeización del País. Estos partidarios eran revolucionarios exaltados, que al no contar con el apoyo del interior, se inclinaron por procedimientos enérgicos, en defensa de un acentuado porteñismo.

SAAVEDRISTAS
MORENISTAS

Defendían las Autonomías políticas.


Desean un Centralismo Político porteñizante.


Valoran el papel de los Cabildos.


Proponen la Abolición de los Cabildos.

Buscan incorporar a los Diputados del Interior a la Primera Junta o Junta Provisional como vocales.




Se opone a incorporar a los Diputados del Interior a la Junta Provisional, con el objetivo de formar un congreso que elabore una constitución y un gobierno fuerte y de carácter Liberal.

Resguardan las tradiciones y la fe Cristina.



Pretenden imponer cambios en la forma de vida y en las costumbres, europeizando la cultura.


Son moderados.


Son reaccionarios y apresurados.


Estas dos tendencias se fueron afianzando con el correr de los años, produciendo enfrentamientos para imponer unos el predominio de Buenos Aires y sus ideas al resto del país, y los otros reclamando los derechos de las Autonomías provincias. Estas dos tendencias desembocaron en el pensamiento UNITARIO y en el FEDERAL respectivamente.